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Ley de la atracción: ¿de verdad funciona?

ley de la atracción

¿Conoces la Ley de la Atracción?

En la vida no atraemos necesariamente aquello que queremos, sino más bien aquello en lo que pensamos, aquello en lo que creemos, aquello que esperamos, en lo que nos concentremos y de lo cual hablamos la mayor parte del tiempo.

La Ley de la Atracción dice que cuando una imagen está implantada en la mente, se ponen en funcionamiento fuerzas invisibles, fuerzas que intentan manifestar esa imagen en la realidad.

Es importante conocer estos principios y, sobretodo, aplicarlos en tu día a día.

¿Quieres conocer todos los detalles?

En este artículo voy a contarte en qué consiste exactamente la ley de la atracción y cómo puedes usarla a tu favor.

Así funciona la ley de la atracción

¿Te suena esta frase? “Si sigues haciendo lo mismo que has venido haciendo, seguirás atrayendo los mismos resultados.”

Seguro que habrás observado que cuando eres feliz, estás relajado, te lo pasas bien y haces lo que te gusta, estás inmerso de lleno en lo que quieres, hablas de ello, le dedicas tiempo y sueñas con conseguirlo, de repente, como por arte de magia, aparece la persona, la circunstancia o la oportunidad adecuadas para lograr lo que quieres.

Y, a la inversa, también te habrá ocurrido en alguna ocasión tener la sensación de ir acumulando un problema tras otro, de que apenas estás haciendo frente a una situación complicada, y, ¡zas! Te ocurre otra cosa negativa, como si fueras gafe.

De alguna manera todo atrae a su igual, y tendemos a relacionarnos con gente que piensa como nosotros y que tiene nuestros mismos gustos e inclinaciones, gente de nuestro mismo nivel social y cultural.

Cuando tienes algún pensamiento, este ofrece y envía una determinada vibración que a su vez atrae lo similar al mismo; es decir, si tus pensamientos son optimistas, atraerás gente y circunstancias de la misma frecuencia y viceversa en el caso contrario.

No es nada mágico, no es nada esotérico, es simplemente energía.

Todo en el universo es energía, también los seres humanos somos un conjunto de átomos y moléculas que están vibrando a una velocidad que permite que parezcamos sólidos, cuando no lo somos en realidad. Esa energía vibratoria crea un campo magnético a nuestro alrededor.

Es un hecho científico, según Einstein todo es en realidad energía que vibra en diferentes frecuencias.

Nuestro campo magnético es un fiel reflejo de lo que somos. Varía según nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestros miedos, etc. Pero lo que es realmente importante es que atraemos hacia nosotros aquellas vibraciones que son similares a las nuestras. Somos como grandes imanes.

Si me siento continuamente frustrado por no tener lo que deseo, mi campo magnético vibrará en la que podríamos llamar “onda de frustración”, por lo que tendré la tendencia de atraer hacia mí personas o situaciones también frustrantes.

Sin embargo, si vibro en una “onda de alegría”, lo que atraeré a mi vida será mucho más satisfactorio.

Quizá te suena esta situación…

Muchos de nosotros deseamos ser financieramente independientes, sin embargo, pensamos continuamente en que no tenemos el suficiente dinero, en que siempre nos faltará y, en el fondo, no nos creemos capaces de cambiar las cosas.

¿Qué ocurre?

Pues, que nuestro objetivo de conseguir la independencia financiera ocupa el 5% de nuestra mente, pero nuestras frustraciones y nuestros pensamientos negativos, debidos a nuestra actual situación económica, nos ocupa el 95% restante.

Como ya hemos dicho antes, atraemos aquello en lo que pensamos la mayor parte del tiempo, aquello que destacamos, en lo que concentramos nuestra atención, lo que alimentamos, lo que creemos en el fondo.

Parece muy simple, pero también es muy poderoso.

Lo curioso es que todos somos imanes vivientes, todos disponemos de ese magnetismo, y ya lo utilizamos, aunque inconscientemente, de lo que se trata ahora es de utilizarlo a nuestro favor.

La Ley de la Atracción dice que cuando una imagen está implantada en la mente, se ponen en funcionamiento fuerzas invisibles, fuerzas que intentan manifestar esa imagen en la realidad. Una imagen clara que esté implantada en la mente lleva consigo el poder de atraer lo que sea necesario para completar esa manifestación.

La ley de la atracción trabaja únicamente como inclusión. En otras palabras, no existe ninguna ley denominada “Ley de la exclusión” ni tampoco “Ley de no quiero esto” o “Ley de aléjate de mi vida” y eso significa que a cualquier cosa que le prestes atención, lo estarás incluyendo en tu vida.

3 Pasos para usar la Ley de la Atracción a tu favor

Una vez visto cómo funciona la Ley de la atracción, solo nos queda aprender a usarla a nuestro favor. Para ello puedes seguir estos 3 pasos:

1. Define con claridad lo que quieres

Pon el énfasis sobre tus objetivos, no sobre los obstáculos o sobre aquello que quieres evitar. Lo primero es reconocer en que están enfocados tus pensamientos, si lo primero que te viene a la mente es lo que no quieres, cambia de pensamiento diciéndote: “Vale, esto es lo que no quiero, pero, ¿Qué es lo que quiero de verdad?”

2. Elimina la duda

Puede parecerte algo ilógico creer en tus objetivos cuando no hay nada que te garantice conseguirlos. Pues, sí, es ilógico, sin embargo, es bien poderoso. Decide que sí vas a conseguir tus objetivos, aunque no sepas cómo. Hazlo como un acto de autoafirmación. Deja ir toda clase de resistencia y cree que lo que quieres vendrá a ti, simplemente porque es lo que quieres.

3. Eleva la vibración

Ahora es importante sentirte bien con lo que quieres, para ello vas a elevar la vibración agregando sentimientos a tus pensamientos.

Visualiza con todos tus sentidos.

Si, por ejemplo, desear ganar un premio de literatura, puedes visualizarte como en las películas, sentado en un puesto de honor, verte levantándote y subiendo al escenario a recibir el trofeo, etc. Pero también puedes sentir esa experiencia como si fuera real: tocando el trofeo y sintiendo su tacto frío, oliendo el perfume de las flores de la sala, oyendo los aplausos de los asistentes, sintiendo los abrazos de felicitación de tus amigos y familiares, etc.

Además de visualizar tu objetivo, vívelo, vibra con él.

Y, además…

  • Rodéate de tus sueños y metas, sumérgete en ellos.
  • Ocupa tu vida y tu pensamiento con tus metas, de tal manera que quede muy poco espacio para tus dudas, temores y frustraciones.
  • Llena tu cuaderno de sueños y metas.
  • Compártelos con tus seres queridos.
  • Rodéate de personas con objetivos similares.
  • Lee libros que te motiven e inspiren.
  • Lee biografías de personas que han conseguido objetivos similares a los tuyos.
  • Cuelga a tu alrededor fotos y dibujos que te recuerden lo que persigues.
  • Asiste a cursos y conferencias.
  • Viaja.

Cuando te descubras pensando en tus problemas y obstáculos, detén esos pensamientos y sustitúyelos por tus metas.

Haz que te sientas tan rodeado de todo aquello que deseas que conseguirlo sea inevitable para ti.

Así que ahora te toca a ti. Cuéntame en los comentarios como lo llevas y si te ha resultado útil este artículo.

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LOS CELOS laborales: no es cosa del ROMANCE

¿Te ha pasado que alguien ha venido emocionado a contarte lo bien que le va en la vida y en lugar de alegrarte por él/ella, has sentido unos deseos irrefrenables de… matarle?

Yo definitivamente sí.

Cuando estamos en un bache emocional o profesional y otra persona a nuestro alrededor logra avances que nos gustaría conseguir, a veces resulta complicado ser madur@ y no pensar de forma inmediata en ti mism@.

“¿Y yo qué? ¿Qué estoy haciendo mal?”

Tal vez no estés haciendo nada mal, simplemente sea una etapa de transición (tan necesarias y a la vez rechazadas por todos), o también es posible que estés esperando a que todos esos éxitos vengan a ti como por arte de magia, casi como si dijeras “me lo merezco, por lo que no tengo por qué luchar por ello”. Pero la vida no funciona así.

¿CÓMO LIDIAR CON ESTE TIPO DE CELOS para no estancarte?

Quien algo quiere, algo le cuesta, y si nos paramos a preguntar a esas personas a quienes admiramos cómo han llegado a donde están, lo más probable es que todos tengan varias explicaciones pero una sola palabra para resumirlo: ESFUERZO.

Y no quiero decir con esto que la vida o nuestras metas deban de ser una batalla constante. De hecho, creo fervientemente que cuando lo que estás haciendo conecta contigo, todo va relativamente fácil.

Pero eso no significa que no debas de mover un dedo, por supuesto.

El problema cuando llegan los celos laborales, lo tenemos en que nos quedamos con lo negativo. Con lo que nos queda para llegar hasta ese punto ideal. Pero esas personas no han avanzado por arte de magia, han seguido pasos y han ido poco a poco. ¿Qué es eso que han estado haciendo? ¿Tú podrías hacerlo también? ¿Querrías?

Ahí es donde realmente se resume todo. En la voluntad para esforzarnos y hacer todo aquello que hasta ahora probablemente nos ha dado miedo o pereza hacer.

Al final depende de cada uno de nosotros decidir si queremos ver la vida pasar o hacer que la vida pase, y si nuestros sueños y objetivos valen nuestro tiempo y energía.

Y tú, ¿quién quieres ser?

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